Mostrando entradas con la etiqueta Juan Romero Vinueza. Mostrar todas las entradas



lo letal está fuera del alcance del hombre
por eso no podremos evitar el miedo

un deleite
estremecerse y regocijarse al abrazar
la sombra
porque la sangre en menos digna
en el horror

las manos son los ojos y los ojos son parte de la mente cuando tenemos que huir de nosotros mismos para no encontrarnos con un monstruo que en realidad no existe
***
atormentado el umbral que nos hace pensar que es ajeno y yo es otro y ese otro es el mismo que no sabe que está escribiendo esto
***
la madre dibuja una división de terror con unos rulos de señorita en la oscuridad de una palabra que no tiene tinieblas vistosas para nadie solo para el Hache Pe
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el universo quiere decirnos que no le importamos en lo más mínimo y por eso los Antiguos nos vomitan y disfrazan de crueldad un saludo para que sepamos que el fin está cerca que cuando a ellos les dé la gana vamos a marcar calavera
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la sombra sapiencial es más espesa que la mugre que corroe las puertas viejas de la casa a la que jamás querré volver por eso necesito del miedo para sentirme vivo
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aullido maternal aquel que busca la reflexión de la luz en el cosmos irreal en la vida que ha sucumbido ante la claustrofóbica necesidad de huir de sí mismo
***
casualmente se tiene miedo a los desconocido
y no hay nada más desconocido
que uno mismo






Vicente Aleixandre o las fases de la palabra


i.
falta de sombra o parálisis emocional que camufla los tejidos del poema / azul o color inexistente juanramoniano dentro de un libro sin tiempo / escondido detrás de las escamas de un camaleón que no quiere aceptar su condición de papel blanco que será torturado por el bien común / caminante no hay camino / un poema te espera en el mar o el sueño / con las luces prendidas y una sonrisa fingida para decirte que la muerte no espera demasiado
ii.
el dolor se puede esconder bajo la piel / los secretos son como agua manchada con sangre impura o desechos divinos / diluvios de la creación esperpéntica de una voz que no pudo combatir el sueño y el olvido / la memoria no fue más que una herramienta para desmentir la insuficiente peregrinación de la palabra por mis manos / el poema se escurría de llanto en las cejas de mi amado / yo veía como todos partían y se llevaban la mitad de mi poesía en sus ojos / otros se la llevaron en el alma del ojo del poema / en la máscara que fingí ser para que mi lengua pudiese ser salamandra o verde luz de viento / creo que la sangre no busca a la sangre / solo la derrama para comprobar si hubo vida dentro de un cuerpo
iii.
cremación simultánea del desierto o luz oblicua que atormenta a las ciudades mientras se incendian bajo un sol que no dejará de ser rojo aunque la ciencia me diga que no lo es -o que siempre lo ha sido- / un sol que detona los ojos de aquel que ose mirar y desafiar su edad / aquel que huya detrás de la verdad que se esconde en los millones de víctimas o flores parcas pardas / je suis le roisoleil et l’étatc’estmoi / Aleixandre era el rey de la poesía y el poema no era él / nunca / yo fui Aleixandre y no recuerdo a la poesía
iv.

luego de recibir mi premio tomé el dinero y compré un vino / me imaginé solo por las calles caminando lejos de mi patria y sin auguro alguno / aquel era un vaso lleno de veneno que se paseó por el desierto diciéndome: tomad y bebed todos de mí porque este es mi cáliz de mi sangre / sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros para el perdón de la poesía / haced eso durante la cremación mía.